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¿Puedes obtener un cuido de salud de calidad si eres una persona negra y con una discapacidad?

Spoiler alert: sí, puedes pero es muy, muy difícil

NOTA DEL EDITOR: Este artículo es parte de una serie de Bedsider que busca recalcar las experiencias vividas por las mujeres de color al buscar cuidado para su salud reproductiva. Bedsider está comprometido con ayudar a las personas a tener control sobre sus vidas sexuales a través de la información y el acceso a un cuidado de calidad. Este compromiso incluye el celebrar todo lo que ofrecen los métodos anticonceptivos, pero también incluye el sacar a la luz las realidades más duras, tales como la desigualdad en el cuidado de la salud.

Mi primera experiencia al buscar cuidado para mi salud reproductiva la tuve cuando visité Planned Parenthood en la ciudad de Memphis, TN durante la universidad. Salí de allí sintiéndome educada, empoderada y capaz de poder controlar el no quedar embarazada. Sin embargo, la combinación de ser una mujer negra, y de más tarde padecer una discapacidad, desgraciadamente hizo que mis experiencias futuras para obtener un cuidado de mi salud sexual no fueran tan positivas como la primera.

Cuando me mudé a Atlanta, Georgia después de casarme, tenía acceso a un seguro médico a través del trabajo de mi esposo (ahora ex-marido), así que tenía una lista de proveedores para escoger. La mayoría de los ginecólogos obstetras eran hombres blancos. Por lo tanto, acabé recibiendo atención médica de hombres blancos para mis necesidades reproductivas y sexuales. El único método anticonceptivo que me ofrecieron fue la píldora anticonceptiva, pero odiaba como me sentía y no siempre me acordaba de tomármela.

Quedé embarazada. En el instante en que me enteré, supe que deseaba este embarazo intensamente. Sin embargo, varias semanas después se me descubrió un defecto congénito, poco común, dentro de mi espina dorsal y esto estaba causando un aneurisma. Tuve que someterme a varias cirugías experimentales en un hospital universitario para poder removerlo.

Fue este proceso de tener que someterme a tratamiento para mi defecto congénito lo que me enseñó sobre la importancia de la autodefensa y de ser una parte activa en las decisiones sobre el cuidado de mi salud reproductiva. Yo enfrenté muchas opiniones negativas, predominantemente por parte de los proveedores de salud que eran hombres blancos, en cuanto a mi decisión de seguir embarazada a pesar de que necesitaba someterme a varias cirugías. Se me presionó para que abortara. Desde un punto de vista médico, el embarazo añadía riesgos a los procedimientos necesarios.

Yo tenía varias semanas de embarazo cuando me sometí a tres cirugías separadas para remover el defecto congénito de mi espina dorsal, y una de las cirugías me causó una lesión (Spinal Cord Injury o SCI) que me causó una parálisis parcial. Cuando llegué al hospital para la rehabilitación después de la cirugía, el doctor que me admitió que era un hombre mayor y blanco, me miró con desagrado y me preguntó por qué no había utilizado un método anticonceptivo “o algo”, si sabía que la cirugía podría tener el riesgo de causar una parálisis. Mi pareja estaba allí e hizo que el doctor no comentara nada más.

Mi pareja se convirtió en mi aliado defensor, y utilizó lo que se conoce como su privilegio blanco para apoyar y defender mis intereses en cuanto al cuidado médico. Él pudo observar la diferencia en cuanto al tratamiento que yo recibía cuando él estaba envuelto en el proceso ( y no solamente en cuanto a servicios médicos sino también en otros aspectos de la vida), y su apoyo tuvo un gran rol en cuanto a que mi bebé y yo lográramos superar las probabilidades y sobreviviéramos esa terrible experiencia. Aún así, los comentarios racistas continuaron. Uno de los proveedores médicos nos demostró a ambos que no podría creer que una persona como yo ( negra e incapacitada) pudiese estar casada con un profesional blanco y británico. Yo nunca me olvidaré del impacto que tuvieron esos comentarios racistas durante el tratamiento médico que recibí durante uno de los períodos más difíciles de mi vida.

Recientemente me mudé al oeste de los Estados Unidos y al buscar proveedores de servicios de salud, he buscado aquellos que demuestran tener competencia cultural y que practican la inclusión al proveer cuidado de salud sexual y reproductiva. Mis experiencias me han empoderado para que continúe haciendo trabajo de investigación y de defensa para crear conciencia sobre los temas relacionados a la incapacidad y la educación sobre la salud reproductiva. Ningún aspecto de tu identidad debe tener un impacto en la calidad del servicio de salud que recibes. Es alentador y prometedor saber que muchos proveedores médicos se están dando cuenta del impacto que tienen las disparidades en el cuidado de la salud y que están trabajando para corregir dichas diferencias al proveer un cuidado igualitario e incluyente para todas las personas.

Para más información y consejos de cómo practicar la autodefensa médica puede leer nuestro reciente artículo escrito por Virgie Tovar, El arte de ser un paciente difícil, lo que también se conoce como sentirse empoderado . Infórmate sobre todas las opciones que tienes en cuanto a métodos anticonceptivos a través de nuestro method explorer (explorador de métodos anticonceptivos), y participa de la conversación a través de Twitter, Facebook y Instagram.

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