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Historia de dos implantes anticonceptivos

Cambiar mi implante no fue un camino de rosas, pero valió la pena.

por Connor Davies

ACTUALIZACIÓN: Desde la publicación de este artículo, estudios de su uso han demostrado que elimplante es eficaz hasta un máximo de 4 años.


Optar por mi primer implante anticonceptivo fue una de las mejores decisiones que tomé. Estaba empezando mi segundo año de universidad y me di cuenta que la píldora ya no se adaptaba a mi estilo de vida. Tenía un horario bastante menos regular y me quedaba despierta hasta tarde, me levantaba tarde y me quedaba en casa de amigos (y lejos de mis píldoras) cada vez con más frecuencia. El implante me podía permitir terminar la universidad sin tener que preocuparme absolutamente en anticonceptivos, simplemente póntelo y olvídate. Y así fue. Tuve tres años felices, sin preocupaciones, sin bebés, y casi sin regla gracias al implante Implanon.

Hasta demasiado libre de preocupaciones…

Cuando te pones el implante, las amables personas que te lo insertan te darán una tarjeta que dice la fecha en la cuál te lo insertaron, cuando te lo tendrán que sacar y en qué brazo te lo pusieron. Cuando te entregan la tarjeta te pedirán que la conserves en tu billetera y te recomendarán que reserves una cita ahí mismo para sacarlo tres años después. No hice ninguna de las dos cosas.

Y así estaba, dándome cuenta alrededor de tres años después de que no tenía una mínima idea de cuándo me había puesto el implante. Estaba convencida de que el implante era como la historia de la Cenicienta, y que si no me lo cambiaban con las campanadas de medianoche (tres años después) quedaría embarazada inmediatamente. Después de una frenética llamada a mi ginecóloga, supe con certeza que si hubiera ido uno o dos meses después de la fecha, aún hubiera estado protegida contra el embarazo. Ella también me aconsejó que pidiera cita para sacar el implante viejo y para ponerme uno nuevo lo antes posible.

La oficina de mi ginecóloga pudo darme cita dos semanas después de mi llamada. Aunque sabía que estaba técnicamente protegida, usé preservativos durante esas dos semanas. Fue un cambio enorme después de haber pasado tres años de amor sin látex con mi pareja, pero ambos decidimos que era un pequeño sacrificio para estar súper tranquilos.

La parte no tan buena

El proceso para sacar mi implante Implanon fue un poco más, ejem, comprometedor de lo que pensaba. El primer paso consistía en ponerse una horrible bata de papel de hospital y en un chequeo médico básico para mujeres. Después, mi ginecóloga apretó mi brazo para encontrar el implante original. Luego, me inyectó anestesia local en la zona original de la inserción e hizo una pequeña incisión con un bisturí aproximadamente ½ centímetro de largo.

Las cosas se pusieron raras después. Mi implante se adhirió a un tejido cicatrizal al interior de mi brazo y NO quería salir. Estaba en el limbo de los implantes.

En este punto me estaba enloqueciendo, y escuchar a mi ginecóloga susurrarle a su asistente “trae las pinzas más grandes” no me ayudaba. Pero después de un par de lágrimas, ocho minutos de agonía (mental) y un poquito de dolor, que fue más que la leve presión que me habían dicho que sentiría, el implante viejo se hizo ver. Un poquito destrozado de un lado, pero definitivamente fuera de mi cuerpo.

Mi experiencia no es la norma. En la mayor parte de los casos pueden agarrar la parte posterior del implante viejo y deslizarlo a través de la incisión que hicieron, todo en una cuestión de segundos. Pero qué puedo decir, estaba tan enamorada de mi implante que mi cuerpo no quería dejarlo ir.

A buen fin no hay mal principio

Estaba oficialmente a mitad de la meta. Lo único que faltaba era insertar el nuevo implante anticonceptivo. Durante el tiempo en el que tuve el implante Implanon, la empresa productora lanzó una nueva versión llamada Nexplanon. Nexplanon es bastante parecido a Implanon, la única diferencia es que es “radiopaco”, lo que significa que es visible a los rayos X, MRI (imágenes de resonancia magnética), TC (tomografía computarizada) y ecografías. Además, Nexplanon viene con un nuevo aplicador diseñado para facilitar la inserción y la extracción. Cambios menores, pero salió con un nombre más sofisticado. (Aunque no sé cómo llamarán la próxima versión. ¿NextNexplanon?)

De todas formas, la inserción de Nexplanon fue pan comido. Mi ginecóloga empleó la incisión que me había hecho para sacar el implante viejo e insertó el nuevo en la dirección contraria (es decir, el implante viejo fue insertado apuntando hacia abajo en dirección del codo, mientras que el nuevo fue insertado mirando hacia arriba en dirección de la axila). Lo único que faltaba era poner una curita en la zona de la incisión y ya estaba todo listo.

Ok, casi todo. Esta vez me aseguré de guardar la tarjeta del implante en mi billetera y de pedir una cita para dentro de tres años para hacerlo todo de nuevo.

P.D. Extrañamente me entregaron mi viejo implante en una bolsa de plástico mientras salía. ¿Tenía que conservarlo como un recuerdo? ¿Tirarlo? Aún no estoy segura. Ahora está guardado en el cajón al lado de mi cama, donde probablemente va a permanecer hasta la eternidad.

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Connor Davis es la coordinadora del programa Bedsider U, y está feliz con su implante. Anteriormente, trabajaba como educadora juvenil de Salud Sexual y Reproductiva al Centro de Salud de la Universidad de Maryland (UMD) y estaba a cargo de los representantes de Bedsider en dicha universidad. Está orgullosa de ser de Maryland, y una vez, llegó a comer 50 ostras en 35 minutos. Adora cocinar y tejer a ganchillo y espera que su pasión por la salud sexual pueda compensar estos pasatiempos de anciana.

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